América Latina, ampliación y desarrollo

Pío García

A más del sistema de Naciones Unidas, desde el término de la segunda guerra mundial se han creado distintas instancias y organizaciones internacionales, principalmente en relación al comercio, la economía y la cooperación económica, las que en su propia evolución señalan las tendencias generales de acercamiento y acción en común de los distintos países.

Así por ejemplo la Organización Mundial del Comercio (OMC), establecida desde el inicio de 1995 con base en lo que fue antes el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés). El GATT fue suscrito en 1947, inicialmente por veintitrés países, entre los cuales cuatro latinoamericanos: Brasil, Chile, Cuba y México; llegó a contar con 75 países miembros; y a partir de 1995 fue reemplazado por la OMC, creada con base en los países miembros del GATT más la Comunidad Europea (CE, que a su vez había reemplazado a la CEE, Comunidad Económica Europea, y que luego se integró en la UE), y cuenta actualmente con 164 países miembros, entre los cuales los veinte latinoamericanos y, a más de la UE, otros veinte países observadores (entre los cuales Serbia), que optan a incorporarse.

En términos generales, la OMC procura acuerdos multilaterales, que se constituyen en obligatorios para los países miembros, tendientes a la liberalización del comercio mundial mediante la reducción de aranceles y la disminución de cuotas restrictivas, la prohibición de carteles y de la competencia desleal (dumpings).

Tónica de ampliación

La evolución de las distintas instancias en el sentido de su progresiva ampliación ha sido también la tónica de lo que es ahora el Grupo de los 20(G-20), foro de diecinueve países más la UE en que se reúnen los jefes de Estado o de Gobierno, los presidentes de sus bancos centrales y sus ministros de finanzas, para considerar materias relacionadas con los países industrializados y las economías emergentes, o relativas al sistema financiero internacional y su estabilidad. En sus orígenes fue el G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido) más Rusia (G-8), al que se agregó el G-5, constituido por dos países latinoamericanos, Brasil y México, en conjunto con China, India y Sudáfrica, para discutir con el G-8 planteamientos sobre economía mundial, desarrollo sustentable y cambio climático; más otros seis países: Arabia Saudita, Argentina, Australia, Corea del Sur, Indonesia y Turquía. Para calibrar la importancia del G-20, que de hecho ha reemplazado al G-8 y al G8+5, baste mencionar que en su conjunto representa dos tercios de la población mundial, el 85% del producto bruto global y el 75% del comercio internacional.

Hay también la instancia constituida por el BRICS, acrónimo formado por la inicial de los países participantes, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, todos de proyección continental por su gran territorio, población, cantidad de recursos naturales y, en los últimos años, crecimiento de su producto interno bruto (PIB) y de su participación en el comercio mundial; y del cual no forman parte México y Corea del Sur, que tienen características similares, porque son parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Una vida mejor

En un plano más general, la OCDE, integrada por 35 países (entre los cuales dos latinoamericanos, Chile y México), los que en conjunto representan el 80% del producto bruto mundial y el 70% del comercio internacional, tiene por objetivo coordinar políticas tanto económicas como sociales a fin de contribuir al crecimiento económico y el desarrollo social tanto de los países miembros como no miembros. Hace pocos días, la OCDE publicó, por ejemplo, su Estudio Económico de Chile 2018, en el que junto con mencionar algunos logros alcanzados en el país, señala que el bajo nivel de la productividad y la elevada desigualdad de los ingresos dificultan el acercamiento a los niveles de vida promedio de los países miembros de la OCDE, y recomienda distintas medidas y reformas estructurales para subsanar la situación actual, en especial respecto a la educación y el mercado laboral, así como señala también la necesidad de diversificar las exportaciones.

En síntesis, los veinte países de América Latina participan en la OMC; las tres mayores economías de América Latina, Argentina, Brasil y México forman parte del G-20; Brasil participa en el BRICS; y Chile y México son parte de la OCDE.

En fin, la realidad mundial es cada vez de mayor aproximación entre países y regiones, al margen de la cual es difícil suponer posibilidades de progreso. Implica a la vez la creación de distintas instancias de relación inter estatal, en general por sobre las posibilidadesde injerencia del común de las personas, pero de las cuales dependen sin embargo la realidad de sus propias vidas y las posibilidades de una vida mejor; el lema de la OCDE bien puede considerarse de validez general: Mejores políticas para una vida mejor.

El autor es economista y sociólogo. Fue embajador de Chile en la R.F. de Yugoslavia y es actualmente cónsul honorario de su país en Serbia. Traducción del castellano por Marija Dimitrijević.■

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